Hoy no va de patchwork.
Hoy va de un fin de semana largo en familia en nuestro barrio madrileño.
Un barrio que a pesar de estar en plena capital abunda en jardines y nos ofrece algo de contacto con la naturraleza.
Un barrio que estaba hoy casi desierto, ideal para un largo paseo los cuatro juntos.
Así que hemos salido al encuentro de mimosas con flores de terciopelo (alérgicos abstenerse, jajaja)...
... cerezos vestidos de rosa sólo por unos días, hay que aprovechar ...
...algún magnolio cautivo cargado de carnosas flores...
...y también humildes laureles viviendo su propia explosión primaveral, no tan llamativa pero igualmente preciosa...
Nuestros pasos nos han llevado a una de mis tiendas favoritas, un vivero espectacular que abre todos los días y donde, además de las más preciosas plantas y flores (que algún día me gustaría también enseñaros), venden mil cosas de esas que tanto nos gustan y, al menos a mí, me hacen soñar.
Hay casitas para pájaros, así...
... y así:
Pajaritos enjaulados, que, por suerte, no son de verdad (me darían demasiada pena)
Cestos amontonados, ¡me los compraría todos, no sé muy bien para qué!
Y además, otros mil caprichos:
Velas olorosas...
... ambientadores...
... mantelerías, cojines, adornitos en forma de corazón...
... jabones...
... vajillas de estilo campestre...

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... farolilllos...
... y para cuando al fin la ansiada lluvia se decida a visitarnos ¡gorros y botas!
Hemos acabado en una terracita al sol, con unos refrescos y unas olivitas y patatas que no me ha dado tiempo a fotografiar: el paseo había abierto el apetito del personal ¡y han volado!
Me ha encantado compartir con vosotras este paseo. Las fotos no son las mejores, las he hecho con mi inseparable I-phone, pero ha sido divertidísimo ir eligiendo qué enseñaros con la ayuda inestimable de mis dos muñecos.
Besos
Elena