Emma es la hermanita de la mejor amiga de mi hijo Javier.
Tendría que haber nacido en estos días.
Pero se adelantó dos meses,
tantas ganas tenía de conocer el Mundo.
Nació además muy chiquitina,
porque llegaba con una gemelita,
que desgraciadamente no pudo sobrevivir.
Emma es una niña valiente
que ha salido adelante
tan pequeña como es.
Y en estos dos meses de lucha,
de incubadora,
hospital,
monitorización
y visitas al médico,
he tenido tiempo de coserle un muñeco:
un pingüino casi tan valiente como ella.
Lleva su nombre en la tripita.
Aquí lo veis dispuesto a lanzarse a la piscina por primera vez,
sin flotador...
Otra perspectiva del intrépido pingüinito
Como Emma ha necesitado mucha ayuda
en el inicio de su viaje por la vida,
he añadido algo muy especial a este regalo:
Un cascabel que me dieron en la iglesia
en la Pascua del año pasado,
atado con una oración al ángel de la guarda
Aquí los veis
antes de que los introdujera
en el cuerpecito del muñeco.
Los puse en el sitio exacto del corazón.
Ahora, cada vez que el pingüino se mueve,
su corazón canta
y el ángel de la guarda de Emma
se despereza.
Emma:
Javier,
yo
y toda la familia
te deseamos lo mejor
del Mundo.
Besos,
Elena